Conferencias científicas del CSIC II

Conferencias CSIC

El pasado martes 10 de marzo nuevamente nos visitó un científico dentro del ámbito de la Biología como parte del catálogo de conferencias científicas que el CSIC oferta para los centros educativos de la Comunidad de Madrid. Nuevamente para dirigirse a los alumnos de Biología y Geología de 4º de la ESO, en este caso relacionada con la biodiversidad, sus causas y valor, bajo el título “Biodiversidad ¿Con cuántos seres vivos compartimos la Tierra? 

El Dr. Carlos Pedrós-Alió es doctor en bacteriología por la University of Wisconsin-Madison (Estados Unidos). Desde 2013 es profesor de investigación en el Centro Nacional de Biotecnología del CSIC en Madrid y desde el año 2000 en el Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona del CSIC. Además, es miembro de la American Academy of Microbiology, ha sido miembro del comité de SCAR-España, representante de España en el European Polar Board y del International Census of Marine Microbes. Su interés científico es entender la diversidad y la ecología de los microorganismos acuáticos utilizando la genómica y la secuenciación masiva. Su curiosidad le ha llevado a trabajar en las dos zonas polares, en ambientes hipersalinos, en fuentes termales en Atacama y Costa Rica o en las bosques tropicales de esta última. Ha publicado cinco libros de divulgación científica: Desierto de agua (La magrana 2007), La vida al límite (CSIC-Catarata 2013), Bajo la piel del océano (Plataforma editorial 2017), Las plantas de Atacama (CSIC- Catarata 2021) y Ciencia o pseudociencia (Plataforma Editorial 2022) y el que lleva por título la conferencia que impartió en el IES Calderón de la Barca y del que tuvo la gentileza de regalarnos un ejemplar (CSIC en la colección Divulgación, 2024).

En este caso nos habló de la biodiversidad, de cómo allá donde vayas encuentras una enorme diversidad de seres vivos, tal y como al él le ocurrió visitando las selvas de Costa Rica, en las que podemos encontrar innumerables especies de ranas, más de 160 tipos. Nos explicó que la ciencia moderna siempre se ha preguntado por el porqué de esta enorme variedad ¿por qué existe?

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Para responder a esta pregunta nos condujo por una senda llena de nuevas preguntas que contestar. Al fin y al cabo, la tarea de un científico no es si no hacerse preguntas e intentar responderlas. La primera de ellas fue que, si queremos saber por qué tantas especies, quizá lo primero será saber cuántas especies hay y por ello es necesario poner nombre y clasificar científicamente a los seres vivos. Por ello nos habló de la taxonomía y de los primeros naturalistas que intentaron conocer, clasificar y nombrar la diversidad de seres vivos, de especies, que habitan la Tierra. Nos habló de Adamson, de Linneo y su clasificación taxonómica, que desde el s. XVIII nos acompaña. Pero esta tarea obliga a otra, primero tenemos que saber qué es una especie, qué hace a un organismo pertenecer a un tipo u otro de especie. Nos habló de la posibilidad de definirlo mirando al futuro, si dos individuos tienen o no descendencia y si esta es fértil; o al pasado, cuantificando si comparte y cuánto ADN comparten entre sí y con sus antepasados.

Pero el camino no acaba aquí, aún falta la mayor parte del trabajo, primero hay que encontrar, clasificar y nombrar, lo que es un enorme trabajo ya que, tal y como nos contó, las estimaciones existentes nos hablan de millones de especies y solo si miramos a lo que se ve a simple vista. Si a eso añadimos la vida microscópica las estimaciones se multiplican, basta con pensar que en una acícula de un pino carrasco nos dijo que podían vivir 40.000 microorganismos.

Y en este camino recobró, para finalizar, la pregunta ¿Para qué tanta biodiversidad? añadiendo ¿Para qué sirve? Desde el tan pragmático punto de vista del ser humano. Para dar respuesta nos hizo una reflexión a partir de algunos ejemplos. El intento de eliminar la “plaga” de gorriones que se comían los cultivos de grano en la China de Mao Zedong, que supuso el crecimiento incontrolado de langostas y otras (de las que durante el periodo de cría se alimentaban también los pájaros) que provocó una enorme hambruna en China que acabó con decenas de millones de personas. O, en la misma China, la importancia de la Artemisia para el control de la malaria tal y como averiguó la científica Tu Youyou que desarrolló un fármaco a partir de esta planta.

Y así finalizó, dejándonos a nosotros la posibilidad de reflexionar sobre el valor de la diversidad, aunque solo sea desde el egoísta punto de vista del beneficio para la humanidad.

Próxima conferencia:

  • Vacunas: qué son, qué contienen y para qué sirven

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